

A veces nos olvidamos de que lo primero para ser queridos es querernos a nosotros mismos. Yo misma me aferro a historias del pasado, o intento poner "parches" a esas historias buscando ilusiones en actores, cantantes o estos últimos días en César Álvarez Cabo, que puede ser un hombre maravilloso y trabajador e interesante de conocer; pero esa no es la respuesta.
Los parches no nos quitan el amargo recuerdo de quienes nos han hecho daño con un amor inadecuado, la indiferencia o el engaño. Precisamos de una barra de hierro, de algo que nos devuelva la confianza en nosotr@s mism@s.
En cierta religión cristiana a la que pertenezco que hace tiempo no me ve el pelo se habla de esa barra de hierro como las Escrituras que dan cierto relax.
También podemos verlo en libros de autoayuda o en la práctica de las disciplinas orientales como la meditación o el yoga.
Lo importante es que si no nos queremos a nosotros mismos y no cerramos historias y heridas, no podemos abrir la puerta a nuevas historias.
Volviendo a César Cabo; seguro es un hombre interesante de conocer, pero no ha sido un gran parche.
Todavía está en mi cabeza y mi corazón la imagen de quien mostrando cierto interés por mí, no ha hecho nada por conocerme ni como amiga.
¿Tengo cara de morder a los hombres?
Tal vez es mi asquerosa sinceridad. Se pasan la vida pidiendo sinceridad a las mujeres y cuando la das te dan de leches.
¿Si al menos vieses por dónde te viene el bofetón?
En fin; agarrémonos a la barra de hierro que creamos y comencemos a querernos a nosotros mismos.
Si no nos queremos, no podremos dar amor a los demás.
Marian Garcia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario